
| lunes, 06 de septiembre de 2010 |
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Notas de Educación y Tecnología_____________________________________________________________________________________________________
Desde sus inicios, en la década del 50, la tecnología informática tuvo un comportamiento creciente y exponencial, que nunca amainó. Con la aparición de En tanto, la educación en temas, por aquel entonces de Procesamiento de Datos y luego de Sistemas e Informática, nunca pudo ponerse a la par: Esa educación fue lenta, tuvo un ritmo evolucionario, y si bien, fue cada vez mejor, nunca pudo alcanzar - en nuestro país - a lo nuevo que aparecía. Pasaron los años. Hoy esa brecha sigue siendo cada vez mayor. La mayoría de los profesores envejecemos, y como en toda actividad, decae nuestra capacidad de seguir estudiando. Mientras tanto, pocos se vuelcan a la docencia. La actividad informática es apasionante y paga bien. La docencia, nada bien. Ello hace que los alumnos terminen sabiendo mucho más que sus profesores, porque viven y aprenden casos de la vida real, de la práctica. Y deberíamos decir esto, no sólo de la informática, sino de todas las disciplinas que se enseñan a diario. La docencia en general, pero en tecnología en particular, no es un tema prioritario hoy en Argentina desde ningún ámbito, por más que se declame desde algunos lugares. Los esfuerzos no alcanzan y estamos perdiendo. La educación tecnológica requiere ser promovida al mismo tiempo que se estimula el cursado de carreras en tecnología. No digo que hay que fomentar carreras pedagógicas orientadas a la tecnología. Solicito carreras tecnológicas con orientación pedagógica. Y opino que deberíamos incentivar a los iniciados en informática más jóvenes, los que estén en mejores capacidades docentes, a que se dediquen a enseñar. Habiendo hoy tantos subsidios… hasta se les debería subsidiar su dedicación. El país lo necesita. Ellos, con sus conocimientos, ayudarían a convertirse en innovadores a los que recién comienzan sus estudios, única manera en El Lic. Carlos Tomassino es Profesor universitario y Presidente de FUNDESCO (fundesco@fundesco.org.ar) COLEGIACIÓN y ETICA En estos días, cuando en la Ciudad de Buenos Aires las necesidades de recursos humanos en la informática continúan siendo noticia por la extrema falencia existente, y en tanto las diversas empresas, cámaras y el Estado mismo se preguntan qué hacer - dado que las instituciones educativas no pueden dar abasto a la misma -, cabe la pregunta si no será el momento de insistir en la legislación local con la idea de colegiar a los informáticos.
La ética informática, tanto de empresas como de profesionales, suele ser un bien escaso. La colegiación profesional permitiría un mayor control y generaría interacciones con las cámaras empresarias del sector. Aunque reconociendo que, a veces, esa falta de ética la producen las mismas empresas al ofertarles mismos cargos por valores cada vez más altos. En no menos de siete provincias argentinas este tema ya ha quedado resuelto, sin embargo, aún persiste en
La colegiación de los más de 20.000 informáticos es un anhelo que lleva más de 25 años en la Capital Federal, aún desde antes que la disciplina se convirtiese en una ingeniería. La constitución de Consejos Profesionales en informática ha sido negada en la Capital desde varios actores: desde las ciencias económicas, al pensar éstas - aún hoy - que la informática es inherente a ellas por su inserción en las áreas de la organización, y desde las ingenierías electrónica y de telecomunicaciones, al considerarla como un subproducto de ellas. Ni lo uno, ni lo otro, la informática es una disciplina joven, independiente, con miras a constituirse per sé, en poco tiempo, en una ciencia. La pregunta de por qué no pensar de nuevo en la colegiación, ocurre cuando se aprecia que uno de los problemas serios que tienen las empresas – tanto constructoras de software como consultoras, o simplemente usuarias - es la ausencia total de ética de los jóvenes que saltan de un puesto a otro por un poco más de dinero, dejando en el aire proyectos que cuestan mucho poner en vigencia. |
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